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Carlos Gris el ingeniero apasionado de la narracción

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“La gente cree que solo hago radio y TV, pero también trabajo en ingeniería”. Su “gol” es un sello privado...

Carlos Gris el mejor narrador de Honduras de los últimos 30 años

Pensar que de su proyecto inicial de vida al famoso “¡Proyecto de gol en el arco norte!” han transcurrido ya 41 años entre radio y televisión.

Y pensar que de su primera prueba ante un micrófono hasta que inmortalizó el “¡Erró!” en HRN han pasado un mundial absoluto, una Copa América y unos juegos olímpicos…

Se llama Carlos Montoya Thumann, pero el fanático lo conoce por su nombre artístico.

“En 1972 pasé un examen en Radio América y empecé a narrar junto a Rodrigo Wong Arévalo y Luis Edgardo Vallejo. Sinceramente nunca creí que me quedaba y, entre juego y juego con los compañeros, nos pusimos a inventar nombres artísticos y yo decidí llamarme Carlos Gres -se pronuncia Gris-, en honor a John Gres, la mejor voz que escuché en mi vida, junto a la de Carlos Montalván. Gres era un cubano que locutaba las extras que aparecían en las películas del cine”.

Vos tenés que narrar…

Pocas veces se lo ve sacado de onda a don Carlos. Aunque, aclara, “por supuesto que me enojo”. En la media hora que nos resumió su vida se habrá reído a carcajada batiente algunas 20 veces. Y enseñado bien abiertos sus ojos azules otras tantas.

“Mi abuelo era alemán, por eso mi madre se llama Hertha (como el club Hertha de Berlín); y de mi papá Miguel recuerdo bien su voz. Nunca fue locutor, pero tenía un tono increíble. Quizá por ahí venga alguna parte de los genes que me llevaron a este mundo”.

En pleno bachillerato, el Carlos Montoya Thumann que jugaba a ser Carlos Suazo Lagos -“el mejor jugador que vi en la historia, le decían el Maestro y tenía un regate y una clase extraordinaria, un tiro libre fenomenal- también se subía al palco de honor (¿algún palo de mango?) para “darle emoción a las potras del colegio narrando al estilo de Ángel Fernández de Televisa, el más famoso de México. Era nuestra influencia”, recuerda.

Luego, entre los libros de Matemática 114 y Cálculo, también había espacio para entrenarse a cuenta personal en clases de respiración, cambios de ritmo, tonalidades y técnicas de locución, con material que mandaba a traer desde México. “Narrar fútbol es algo muy desgastante, por eso hay que tener muy buena técnica. Yo en esto fui un autodidacta, porque lamentablemente en Honduras no hay escuelas de locutores”.

Nacía el mito…

Viendo “el fútbol arte” de la prepotente selección brasileña consagrarse campeón de México 70 y “narrando Liga desde 1972”, don Carlos empieza a marcar un estilo y una época dominada por aquellos locutores de voz desgarrada de la vieja guardia.

“En nuestra era el mejor era el que tenía la voz ronca, cosa que ahora ha cambiado. Hoy en día escuchamos muchas voces naturales”, evalúa.

– ¿Si mañana le dicen que tiene que escoger entre radio y TV, con qué se queda?

– La radio, definitivamente. Me gusta el tema de la localización de los futbolistas y de las jugadas en la cancha, trato de dibujar la jugada en la mente de los oyentes, algo que se pierde en la televisión. Aunque luego viene la controversia: sinceramente se gana más en televisión.

Los cliché de Gris…

Estudioso de los temas religiosos y amo de un poder para transformar los juegos en narraciones surrealistas, la voz de don Carlos se ha transformado en un paradigma atemporal que requiere una disciplina nada tediosa antes de saltar a “su” cancha.

“El cigarro es lo peor para un narrador. Y el día antes de un juego evito estar en exteriores, porque las corrientes de aire frío afectan las vías respiratorias y le quitan potencia a la voz; igual, el día del relato no tomo bebidas frías, porque la garganta se va calentando. Tomo mucha agua al tiempo”.

Un poco de agua. “Tiro libre a 33 metros de distancia de la recta de gol”… La técnica correcta para no forzar el músculo. Laringe fresca. “El trallazo se estrella en la barrera”… Y cuando la pelota le cae de rebote al delantero… el delantero “¡Erró!”.

“Gritar un gol es fácil: lo levanto mucho, empiezo abajo y exploto arriba. Pero cuando el jugador fallaba no encontraba qué decir y de repente se me ocurrió el “¡Erró!” y lo remarqué a medida que llegaba al estadio y el público me gritaba esa frase. Al público le gustaba y se fue quedando la frase… ¡ja, ja!”.

El partido terminó, pero la voz de don Carlos Gris sigue tiritando en la atmósfera del fútbol…