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Hernán Medford: “Soy frontal, no problemático”

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Hernán Medford: “Soy frontal, no problemático”
Del Medford polémico y arrogante que todos creen conocer nos encontramos con la versión real del Pelícano: amable, conocedor, novelero y frontal.

Porque, cómo él mismo dice, “se confunden y no saben siquiera lo que significa la palabra soberbio, yo no lo soy, lo que pasa es que voy de frente y a muchos no les gusta”.

El peor enemigo de México futbolísticamente hablando, el gol del Aztecazo, la eliminación de los Pumas con el Saprissa  y reciente del Guadalajara con el Súper Chivo de Xela; son solo parte de las caras de referencia de Hernán Medford, quien tras el resultado del domingo, también ya es el Némesis de Olimpia.

¿Adaptado ya a SPS? Sí claro, es muy acogedora, por momentos el clima es un poco pesado y extremo, pero como ciudad y como gente es muy buena.

¿Cuál fue su mejor momento como jugador? Haber participado en mundiales (Italia 90, Corea y Japón 2002), eliminatorias. Ganar campeonatos…

¿Y cómo técnico fue el tercer lugar del mundo con Saprissa? Sí, sin duda. Ser nombrado el entrenador número 18 del mundo ese año (2006), el tercero de América y el mejor de Concacaf. Y hace seis meses haber sido nombrado el segundo mejor de Centroamérica en este nuevo siglo.

¿Es de mucho ver videos y leer? No… de ver videos no. De leer sí, pero en el sentido de la vida, motivación, sentido de la vida, psicología… eso sí, me gusta mucho porque creo que al fútbol centroamericano lo que más le hace falta es en la parte mental, incluyéndome a mí cuándo era futbolista. Hay que enfocarse en la parte mental.

¿Mira programas deportivos, lee periódicos? No veo programas deportivos, porque siempre he creído que estos deben ser para enseñar a la gente, no ser tan amarillistas, pues hay unos que creen que por ser amarillistas son los mejores. Entonces prefiero no llevarme enojos. Casi no leo periódicos tampoco… aunque no vamos a engañarnos, digo casi porque de vez en cuando se da un “reojo”.

Lo he visto muy accesible con los medios aquí, ¿en Costa Rica igual? Siempre he sido accesible, lo que pasa es que aquí están confundidos, yo soy una persona que dice las cosas de frente y a algunos periodistas no les gusta que uno les diga las cosas de frente, o que les contradigan. Les gusta que cuando hacen una pregunta, quieren que uno conteste: “negro”, pero sí uno viene y dice “blanco”, se enojan. Ese ha sido el problema con la prensa en Costa Rica y Guatemala. Soy frontal, no problemático. Y cuando me equivoco pido disculpas públicamente.

Y la gente dice… “Medford es sinónimo de polémica” pero la verdad es que es frontal? Sí, es así. Ustedes se han dado cuenta aquí. Yo digo que estoy muy bien portado más bien… en el sentido de que si no me gusta, mejor lo dejo pasar. De eso he aprendido.

Cuando decía que le gustaba ver otras cosas en la TV… ¿serán películas? Películas casi no, a mí lo que me gustan son las novelas.

¡¿Novelas?! “Sí”, responde y se sonríe. Luego prosigue ante nuestra cara de asombro: “Me gusta todo tipo de novelas. De joven yo crecí entre mujeres, cogí una costumbre de ver novelas.

¿Prefiere una novela o un partido de fútbol? Depende el partido, porque uno está todo el día en esto y aveces cansa. Obviamente primero hay que ver los partidos del rival de turno o alguno muy sonado a nivel internacional. Pero si hay cinco partidos que no me interesan, prefiero ir a ver mis novelas.
O sea que de chico su madre miraba novelas… Sí, claro. O miraba o miraba.

¿Usted es el único varón en la familia? Sí, tengo dos hermanas. Es más el apellido Medford se acaba conmigo, porque yo también solo tuve mujeres y en Costa Rica no hay nadie más con este apellido, entonces conmigo se acaba. Cuando yo me muera pues hasta allí llegó.

¿Era buen estudiante de chico? Sí. Es que si no estudiaba no podía jugar. Llegué a dos años de la universidad (administración de empresas). Hice contabilidad en el colegio. Además estudiar en Costa Rica es una obligación. Era un niño muy tranquilo. A los 16 años pude jugar un Mundial Infantil, fui el primer tico en anotar un gol en un infantil, en China.

¿Entonces le gusta mucho la matemática comercial? Sí, soy muy bueno con los números. Siempre me ha gustado esto de la administración.

¿Sabe llevar buenas finanzas entonces? ¡Ja, ja, ja!… es lo malo, que aveces no ayuda mucho.

¿Cómo se dio cuenta que quería ser futbolista? Fue de gusto, yo jugaba solo porque solo yo era el varón. Tuve la suerte de estar en buenas escuelas de fútbol y después lo tomé como profesional.

¿Tuvo algún problema con sus padres por el fútbol? No. Siempre me apoyaron, aún va al estadio, mi madre nunca fue a un partido, pues tiene un carácter que yo le heredé y pues en cada partido, siempre que le tocaban el hijo, ella entraba a pelear, a defenderme. Escuchaba programas deportivos y una vez se fue a pelear con un periodista muy famoso en mi país.

¿Con quién? Con uno que se llamaba Javier Rojas. Se fue en directo y le increpó.

¿Su mamá entonces lo regañaba por todo? Mi madre me sigue regañando aún. Que si comí verduras, si me cuido con mi peso. Mi madre hace tres horas de ejercicios por día a sus 64 años, entonces como ella está bien físicamente, quiere que yo también. Y yo después de tantos años de estar en esto, pues me cuesta, me aburre.

¿Es comelón? Pues más o menos… lo que sí me cuesta es hacer ejercicio.

¿Cómo jugador también? No me gustaba, le temblaba al preparador físico. Y con el que más problema tuve, en el buen sentido de la palabra fue Marcelo Emanueles (actual PF de Olimpia), muy fuerte él. Pero le agradezco porque me ayudó en épocas, aunque sufrí mucho.

¿Es difícil dirigir en México? Sí, claro. México para mí es una liga que anda entre las mejores del mundo. Su economía es grande. De México solo tengo buenas experiencias.

¿Saprissa es lo más importante en su carrera? Pues sí, es el equipo de los amores de uno y no es que desde niño haya sido seguidor de ellos, sino que en ese equipo es donde más jugué, donde más gané como técnico y al que más gloria se le dio.

¿El mejor jugador hondureño? No le puedo dar nombres. Pero imagínese que yo al asistente mío, Carlos Caballero, yo lo vi jugando y esa selección del 82 eran ídolos de nosotros. Eso no se me va a olvidar. El primer gol de mi carrera se lo hice al Real España. Fue en un torneo de Campeones en El Salvador en 1987, me quité a Gilberto Yearwood y le anoté a mi ídolo Julio el Tile Arzú.

¿Y un defensa hondureño recio? Samuel Caballero, el mismo Raúl Sambulá, defensas que un día antes no dormía uno pensando en ellos.

Dice su compatriota Mario Mcgregor, que el clásico centroamericano no es Honduras vs. Costa Rica, sino Costa Rica vs. Guatemala ¿opina lo mismo? No. Yo opino que es Honduras vs. Costa Rica. Considero que el clásico lo juegan los que más tradición y éxito tienen. Si a nivel de clubes son los que más títulos tienen, pues a nivel de selección se tiene que andar por allí. Para mí es Honduras vs. Costa Rica. Pero respeto todas las opiniones.

¿Se disfruta jugar más con mexicanos que Honduras en selecciones? No nos vamos a engañar, México motiva. A todos nos motiva, no lo podemos obviar. Motiva ganarles, es una realidad.

¿Y ese gol en Italia 90, qué significa? Algo histórico para uno.

¿Lo recuerda aún en las noches? Sí, se recuerda y lo recuerdan todos los ticos. Todavía es un gol que emociona porque fue importante para clasificar a la siguiente ronda, algo que ni nosotros nos lo esperábamos. Nos la fuimos creyendo, además teníamos un entrenador como Bora Milutinovic que fue la parte principal del éxito de nosotros.

Y aquí que no le fue bien a Bora con Honduras… Pero es que el fútbol es así, yo puedo traer a Messi a jugar con el Real España y de repente le va mal. Lo que tiene que entender el periodista y la afición, que uno puede ser el mejor pero si no se adapta al país no va a dar resultados, pero no le vas a quitar que es bueno. Y a Bora no le vas a quitar que es bueno.

¿Tuvo problema con algún técnico? No. Con ninguno. Tengo mi carácter, pero siempre respeté. Con el único que no terminé bien fue con Manuel Keosseián, porque me sacó de Saprissa sin justificación y me tuve que retirar del fútbol. Pero no hay mal que por bien no venga, porque a los seis meses ya era el entrenador yo. (El Heraldo)