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Maradiaga “La prensa no me apoyó como lo hacen con los colombianos”

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Ramón Enrique Maradiaga el entrenador más exitoso en la historia del Motagua y a quien solo le faltó coronar su brillante carrera clasificando a una Copa del Mundo, por primera vez, confesó en una entrevista a Diario El Heraldo, que a él, la prensa deportiva no lo “cobijo” como lo han hecho con sus colegas colombianos.

Entre “El arte de la guerra” de Sun-Tzu (“uno de mis libros favoritos”) y los seis títulos que levantó desde el banquillo motagüense (“los disfruté todos, pero ganarle a Olimpia es especial por la rivalidad”), hay mucha cuerda que desenredar para llegar hasta ese intocable nombre en el mundo azul: Ramón Maradiaga.

“En mi familia me dicen Ramón, pero en el fútbol todos me conocen como Primi”…

Desterrado del guatemalteco Municipal, la Copa Oro ha significado para el amapalino de 58 años la vuelta al ruedo.

Esta vez no como entrenador, sino como visor técnico, “una experiencia nueva, muy agotadora, pero bastante agradable”. Junto a entrenadores como el salvadoreño Mauricio Cienfuegos y el costarricense Javier Delgado, el Primitivo vivió en Estados Unidos desde el 4 de junio hasta el final del mayor torneo de selecciones del área. “con Juan Carlos Chávez estábamos a cargo del grupo C (Belice, EE UU, Cuba y Costa Rica) y yo me quedé hasta cuartos, semifinales y final”.

– ¿Exactamente qué hacía?

– Presentar un informe técnico de cada partido. Con Juan Carlos Chávez analizábamos una selección por partido. En una mano estabas llevando el tiempo real de juego con un cronómetro y en la otra con el lápiz anotabas los tiros a gol, tiros de esquina, atajadas de los arqueros, etcétera.

Siempre dispuesto a aprender, en los pasillos de la Copa Oro se encontró con árbitros, jugadores y entrenadores.

“Por ejemplo, entre un poco del español que mastica Jurgen Klinsmann y un poco del inglés que capto yo, tuvimos una plática muy provechosa de casi tres horas con el DT de EE UU”; también se cruzó con el Chepo de la Torre antes del juego ante Panamá “y lo vi con un semblante difícil, sus reacciones en el reconocimiento de cancha denotaban mucha presión y esa presión la transmitía a los jugadores. Anímicamente lo vi mal”.

Mucho fundamento…

Mientras enseña su repertorio musical archivado en un moderno iPhone y disfruta de un té verde en CoffeeHolics, con Ramón se puede hablar de Selección Nacional. No en vano fue medalla de plata en Winnipeg, oro en Hershey (“con todo y que nos fuimos insultados como mercenarios”); asustó al mundo en los Juegos Olímpicos de Sídney y no se le achicó al continente en la Copa América de 2001.

“Para Japón y Corea ese equipo jugaba al ataque en cualquier cancha… lo único que me faltó fue ir al mundial”.

¿Cree que el cambio generacional le está pasando factura a la era Suárez?

No. Lo mismo viví yo en 2001: Noel, Jocón, Nínrod, Clavasquín, Samuel, Iván, Dani, Júnior, Maynor, Rambo y David eran nuevos; solo el Flaco, Amado, Tyson y Pavón repetían del 98. Mi base fue la que acudió a los Juegos Olímpicos, ellos crecieron conmigo y no tuve problemas.

¿Por qué esa gran generación no fue al mundial 2002?

Porque no tuvimos la burbuja protectora de la prensa deportiva que ha envuelto a los técnicos colombianos.

Al final se dijo de todo, hasta que se vendieron en el Azteca. Ese fue un argumento sucio que me dolió mucho. No podíamos salir a la calle porque la gente nos decía vendepatria, mercenarios… y eso es algo con lo que me voy a morir, porque va a quedar marcado para siempre.

¿Le pasó algo como lo que le hizo Jerry Bengtson a Luis Suárez?

Siendo técnico de Honduras me pasó una vez, pero eso se arregla rápido. Sustituí a un jugador y se enojó, ni siquiera fue al banco.

“Está bien”, pensé, “allá nos vemos en el camerino”. Lo llamé y le dije que yo era quien tomaba las decisiones y tenía que respetarme. Lo de Bengtson fue más el escándalo, no debió haber pasado a más, se hizo una bomba de una cosa pequeña.

¿Bengtson tiene que estar en el Azteca ante la escasez de atacantes?

Es que no sé por qué dicen que no hay delanteros, para mí sí hay. ¿Pero qué necesitan los delanteros para golear? Buenos habilitadores. La mayor parte de goles en el hexagonal han llegado de jugadas a balón parado; Emilio avanza poco por fuera, Mario Martínez pasa en el medio, hay poca elaboración, por eso especulamos al pelotazo y ahí sufren los delanteros.

El menos culpable

Cuatro títulos de Liga, una Copa ante Platense y un Centroamericano ante Saprissa refuerzan las bases de la idolatría Maradiaga.

También, entonces, se puede hablar del torneo doméstico, monopolizado por el archienemigo Olimpia. ¿Aburre? ¿Es perjudicial para el fútbol que solo gane el Albo? Ramón lanza sus verdades.

“Al Olimpia no le aburre ganar y sus aficionados están contentos levantando copas. Los demás se han quedado simplemente como invitados a una fiesta que ya está preparada para que Olimpia celebre, así que ahora tienen el reto de arrebatarle la hegemonía”.

¿Le gusta la propuesta serbia de Motagua?

Ojalá que lo que está haciendo sea lo correcto, sería bueno porque se le sacaría el pentacampeonato al rival de la ciudad y se le acercaría al número de títulos… je, je (lo dice irónicamente).

¿Estaría bien que Amado juegue en Olimpia?

Si se siente bien en Olimpia, que se vaya. Si le ofrecen buen contrato deportivo y le reconocen su trayectoria, es libre de decidir donde jugar.

¿Le dolió la forma en que salió el Lobo?

Mejor me abstengo de ese comentario, Amado y otros le han dado muchas cosas a Motagua, pero mejor no opino.

¿Se acuerda de la frase “Ahora que nos lleven a jugar a Choluteca si quieren”?

Sí. Olimpia era dueño de la localía y nos llevó a jugar la final a San Pedro Sula, porque Motagua no tiene afición allá.

En realidad el estadio era blanco, apenas había unos cinco mil motagüenses, pero el equipo se repuso de los primeros minutos en los que Olimpia nos hubiera goleado y al final por eso lo dije, porque pensaban que nos iban a ganar a pura afición en el norte.