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No siempre gana el mejor

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La historia tiende a olvidarse de los equipos que por un golpe de fortuna tocaron la gloria. En la Liga de Campeones a este club pertenecen el Estrella Roja, Oporto o Aston Villa, entre otros. El Chelsea podría ser uno más del grupo si conquista la Champions, después de su clasificación para la final con el catenaccio por bandera. A día de hoy no hay ni en Italia alguien que practica una versión tan descarada del estilo menos vistoso a ojos de un amante del fútbol como la de los blues en la eliminatoria con el Barcelona.

Roberto Di Matteo emuló al Mourinho del Inter y colocó primero en Stamford Bridge y después en el Camp Nou a todos sus hombres al borde del área. Las casas de apuestas dudaban que esto diera resultados frente al Barcelona, pero la jugada fue tan efectiva como la de Mourinho con alguna que otra imagen impactante. Ver a Didier Drogba defender el flanco izquierdo como si se tratara de Paolo Maldini produce algo de extrañeza.

Sin embargo, Mourinho mostró a Di Matteo el único camino posible a Roma, Múnich en este caso, ante un rival de la entidad del Barcelona. Él ya sacrificó a Eto’o y le colocó de lateral hace dos temporadas cuando se proclamó campeón de Europa tras apear a los de Pep Guardiola.

El fútbol no es una ciencia exacta y no siempre gana el mejor. Por ocasiones, posesión y por sentido común el Barcelona se mereció ser finalista por segundo año consecutivo, pero la pelota premió  esta vez al anti-fútbol, como intentan retratar muchos blogs de apuestas poco contentos con el juego desarrollado por el Chelsea. En 180 minutos el equipo inglés tiró cuatro veces a puerta y marcó tres goles. Dicho así suena a la estadística de un equipo top. No obstante, cualquiera que hubiera visto la eliminatoria tendría una sensación muy distinta.

Ahora no debemos caer en el error de considerar el modelo del Barça, y por ende de la Selección, como caduco. En todo caso abrir la puerta a nuevos jugadores que enriquezcan una idea futbolística que ha engredado la mejor versión culé de su historia alrededor de Messi. Con Villa en la enfermería desde el Mundial de Clubes, nadie en la plantilla ha compensado con goles su baja.

El Barça se ha hecho demasiado dependiente del acierto de Messi y el argentino lleva varias semanas fallón. No ha tenido el descanso necesario y le faltó gasolina contra el Madrid y Chelsea. El conjunto culé ha tirado en tres días la Liga y la Champions y sólo la Copa podría salvar la temporada. Se habla ya de fracaso cuando hace un año por estas el Madrid estaba en una situación muy similar, levantó el título copero y Mourinho calificó de diez su aterrizaje en la capital de España. Un ejemplo más de la doble moralidad de las cosas. Después de tantos éxitos, el Barcelona se ha ganado el derecho a errores puntuales como éstos. Al César lo que es del César.