web analytics
Fútbol de Honduras

Polache será padre de gemelos

Print Friendly, PDF & Email

Polache espera Gemelos

El hondureño Paul Hughes es un cantautor popular y publicista que el miércoles pasado debutó en el futbol de primera división de su país, a una edad en la que ya debería estar de retirada: a los 34 años.

Jugar en la primera división era una asignatura pendiente en la vida de Paul, quien en Honduras es más conocido como “Polache”, una abreviatura popular de su nombre Paul, y la hache de su apellido, de origen inglés.

En entrevista telefónica desde Santa Rosa de Copán (oeste), sede del Deportes Savio,  “Polache” dijo que no está dejando la música por el futbol.

“Jugar en primera división fue un anhelo que siempre tuve. Ahora se me está dando la oportunidad y espero no defraudar al entrenador Hernán García”, expresó el músico hondureño, que antes de la Semana Santa espera lanzar su tercer disco compacto.

“Polache” recordó que hacia 2005, a sus 25 años, se llevó la frustración de que el entrenador mexicano, Alejandro Domínguez, no lo tomó en cuenta para debutar en el Motagua, de Tegucigalpa, uno de los equipos más populares de Honduras y en el que pasó por sus ligas inferiores.

Jugando se siente bien como centrocampista tirado al perfil derecho, pero García lo ha estado utilizando en los entrenamientos y partidos amistosos como media punta o delantero, posiciones en las que asegura que se ha “sentido bien” y cree que puede “ayudarle al equipo”.

Al ver que en el Motagua no sería tomado en cuenta, “Polache”, quien dijo que tañe la guitarra desde los nueve años, decidió buscar mejores estadios a través de la profesión que había estudiado —publicidad y comunicación— la que en gran medida lo catapultó como cantante popular.

Hijo del ingeniero agrónomo inglés Peter Hughes y de la enfermera hondureña Eda Ramos, Paul nació en Tegucigalpa el 10 de febrero de 1977.

Su padre llegó a Honduras en 1974 como socorrista de la Cruz Roja, tras la emergencia que vivió el país centroamericano a causa del devastador huracán Fifí.

De sus cinco hermanos, el único que se ha dedicado a la música es él, sin pensar que algún día llegaría a vivir de ella, peor en Honduras, donde no hay apoyo para esa expresión del arte.

“Aquí es más posible vivir del futbol aunque la vida profesional del jugador es corta, que de la música”, expresó “Polache”, quien dejó la publicidad que le sirvió para proyectarse como músico.

“Polache” es de los pocos cantautores hondureños que vive de lo que le generan la venta de sus discos, conciertos que ofrece, algunas producciones de video y patrocinios.

“En el Deportes Savio hemos hecho una especie de trueque. No estoy recibiendo ningún pago como jugador pero a cambio le hago promoción al equipo y le haré una canción”, dijo “Polache”, quien está ansioso de que llegue mayo, para cuando espera que su esposa, Karla Silva, de a luz en un parto de gemelos.

Con los gemelos los hijos de Paul y Karla aumentarán a tres. El primero es Pablo Carlos, quien ya tiene cinco años.

“Polache” dice que no pide mucho en el Deportes Savio, que se conforma con unos dos o cinco minutos en la cancha para cumplir su anhelo de jugar en la primera división, aunque según confesó, el entrenador le indicó que está “para más tiempo”, incluso un partido completo si hace falta porque está “en buena forma”.

El cantautor define su música como “una especie de fusión latina”, mientras que la letra de algunas de sus canciones tienen como sello distintivo la jerga hondureña, lo que le ha granjeado muchas simpatías entre sus compatriotas y en el exterior.

“Polache”, quien mide 1.87 metros y pesa unos 77 kilos, le canta al amor, a la naturaleza, a su país, al deporte, además de ser crítico de los políticos mentirosos y la corrupción que campea en Honduras, entre otros temas.

A su deporte favorito le ha escrito tres temas, La potra, Volveremos y Tributo a la H, relacionadas con la selección de futbol de Honduras.

Seguidor del Barcelona español y el Manchester United inglés, “Polache” espera “meter aunque sea un gol a cualquier equipo” en primera división, a una edad deportiva en la que “ya debería de estar colgando los botines”.