Luis Gabriel Castro «Llegué para ser campeón con Motagua»

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“Llevo 17 días en Tegus y me ha ido bien. Me han dado más de lo que esperaba”, dijo el zaguero Luis Castro, en exclusiva para Zona. (Foto: Marvin Salgado)
Luis Gabriel Gabriel Castro quiere ser campeón en Motagua

Santa Marta, Colombia, cuna de grandes músicos, artistas y futbolistas, como El Pibe Valderrama y Radamel Falcao, es la misma ciudad donde nació Luis Gabriel Castro, nuevo defensor de Motagua.

El zaguero, nacido en 1985, asegura que uno de sus primeros recuerdos de su infancia es la imagen de su papá, César Castro, llevándolo de la mano a la cancha para entrenar.

A los ocho años de edad, Luis sufrió la perdida irreparable de su padre pero el fútbol lo recompensó vinculándolo al Independiente Medellín.

Luis Gabriel era un defensor imponente que firmó por seis años con Independiente y tenía un futuro prometedor en la Selección Colombia.

“Me sentía el dueño del club, con 17 años de edad llevaba 15 partidos de Liga, seleccionado nacional, mundialista juvenil, estuve en el Torneo Esperanzas de Toulón de Francia, viajaba, estaba en Copa Libertadores…Pero de golpe me regresaron a la realidad”.

Agregó, “llegó un nuevo DT al equipo y no le gustó como jugaba.

ndependiente rescindió mi contrato”.

Es ahí cuando la vida de Castro toma un rumbo diferente y apuntando a Centroamérica.

“Mi mamá Gladis Pardo me dijo que dejara el fútbol y que mejor estudiara. Entré a estudiar psicología porque siempre me ha gustado comprender algunas cosas. No pensé volver a jugar al fútbol”, dijo.

¿Cómo llegaste a Honduras?

Me habló Víctor Alemán de la posibilidad de venir a Honduras y me contactó con Carlos Tábora.

Le dije a mamá: “Si me va mal me regreso al mes y sino, pues no me espere”. Hasta el momento estoy tranquilo viviendo paso a paso.

¿Siempre quisiste jugar en Motagua?

Sí, en 2008 jugamos contra ellos en Siguatepeque.

Le dije a los medios que no me iba de Honduras si no jugaba en Motagua.

Desde afuera se miraba un equipo muy profesional y luché hasta que llegué aquí.

¿Te obsesionaste con la idea de jugar en el Azul?

Era una de mis metas. Hoy le digo a la afición Azul que no solo llega un extranjero sino un jugador comprometido que viene a darlo todo por la Copa 13.

¿Soñás con levantar la copa con Motagua?

Ya llevo seis años en Honduras.

Tengo el sueño de ser campeón y creo que este es el momento exacto de quedar en la historia positiva de Honduras.

¿Sos un defensa goleador?

Me encanta hacer goles aunque soy defensa, ya llevo 12 tantos en Honduras.

Mi mejor gol fue con el Vida y se lo metí a Motagua en las semifinales de 2011.

De cabeza la metí en el primer palo.

¿Qué tal los trabajos con Risto Vidakovic?

Novedosos porque nosotros estábamos acostumbrados a correr y correr, pero con el profe tocamos balón y las prácticas son con intensidad.

Al final todo se basa en el estado físico y ahí viene lo bueno.

¿Sos un defensor rompe y raja?

Soy recio, pero no mal intencionado, los que me conocen saben que voy con fuerza a la pelota.

Sé muy bien que al que voy a marcar es un compañero.

¿Alguna vez lesionaste a alguien?

Sí, en una barrida tonta con Real Juventud le quebré el tobillo a mi compatriota Edison Angulo.

¿Quién es el mejor defensa que hayas visto en Honduras?

Víctor Bernárdez. Lo vi cuando empezaba y era muy rudo, pero ha demostrado un aprendizaje impresionante.

Hace poco tiempo jugué con unos tacos que Muma me regaló.

¿Cómo se dio eso?

Yo hablaba con él por el Facebook. Entonces él me los mandó con mi amigo Brayan Beckeles.

Recuerdo que en el Vida pasábamos por una difícil situación esos días.

Esos tacos ya no los uso por que están viejitos, pero los guardo como un recuerdo.

También tengo la camisa 24 de Muma.

¿Cómo te hiciste amigo de Muma?

Cuando jugamos contra Motagua la primera vez.

Al final del partido le dije: “Parcerito, regáleme su camisa y él me dijo, ¿para qué querés la mía si vos podés tener la tuya algún día, trabaje y lo logrará”.

Bernárdez se quitó la camisa y me la dio. Me pidió que no la regalara. Muma es alguien que ha ganado cosas buenas y sigue humilde.

¿Qué te han dicho de los clásicos Olimpia-Motagua?

Me dijo un taxista el día que vine: “Hoy sí vas a saber que es un clásico”.

Ya jugué los derbis de La Ceiba y San Pedro Sula entonces espero estar bien para ese partido.

Me vine del Vida sin poderle ganar a Olimpia, esos partidos siempre tienen un plus extra.

No me gusta perder y contra ellos mucho menos.

¿Cómo ha sido para vos vivir en Santa Bárbara, La Ceiba, SPS y ahora Tegucigalpa?

Difícil, pero a Santa Bárbara lo llevo en el corazón, es mi segundo hogar porque ahí conocí a mi esposa, a mis amigos.

Ha sido un cambio del que me ha tocado aprender.

La que más sufre es mi hija, pero son cambios para mejorar.

¿Pasaste hambre en el fútbol hondureño?

Gracias a Dios en Santa Bárbara me encontré con un ángel que era mi suegra.

Ella nunca dejó que me acostara sin cenar.

En el club había compañeros que llegaban a los entrenamientos sin desayunar o pedían prestado.

Otros esperaban las concentraciones para comer un poco mejor.

Los directivos no quieren quedar debiendo, pero el país pasa por una difícil situación y la economía no soporta que ganes 350 mil lempiras al mes.

¿Cómo eran esas concentraciones cuando no había plata?

¡Ja, ja, ja!… ¿Cómo le vas a llamar concentración a eso si estás cenando y recordás que no dejaste nada en tu casa para que comiera tu familia?

Si yo no tengo, mi esposa tampoco.

Era difícil, gracias a Dios yo siempre tuve algo en el plato.

En Marathón pasé momentos donde me puse a pensar ¿qué voy a hacer?

¿En el Verde te viste en una peor situación económica que en el Vida?

En el Rojo yo cobraba, pero en Marathón no cobré, pero estoy agradecido con ellos.

En cualquier momento me van a pagar.

En el Marathón hubo un momento que se perdió la alegría.

Después de esos malos momentos, ¿nunca pensaste en regresarte a Colombia?

No, porque yo nací para ser exitoso y no nací para sufrir.

Como dijo Etoo, “Me toca trabajar como negro para vivir como blanco”.

Sin ofender a los negros porque yo también lo soy.

 

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